Nearshoring: El inicio de la economía de la proximidad y la esperanza económica para América Latina

Por Darinel Herrera

La actual pandemia derivada de la propagación del virus COVID ha generado cambios importantes para el comercio internacional y para el modelo económico occidental.

Los nuevos contextos globales nos obligan a consumir lo necesario, a impulsar el consumo local y sostenible, así como a integrar cadenas de suministro conjuntas y más próximas a nivel continental.

Cuando las cadenas de suministro globales fueron interrumpidas (por el coronavirus), las personas empezaron a buscar alternativas de consumo locales. Alternativas que tal parece, llegaron para quedarse.

Sin duda, la actual de desglobalización del comercio internacional a nivel mundial comienza a dar muestras tangibles de un nuevo orden productivo global. .

Desde mi perspectiva, existen al menos tres hipótesis que podrían el nuevo destino del orden productivo global:

1. OFFSHORING: Un modelo productivo  gastado y en decadencia,  practicado durante años por las principales potencias económicas. El cual consiste en un mecanismo mediante el cual una empresa transfiere sus procesos de negocio o de tecnología a terceros ubicados en destinos lejanos, con el fin de reducir costos (buscando generalmente mano de obra barata y paraísos fiscales en países en desarrollo).

Un modelo productivo destinado a desaparecer ante un creciente nacionalismo global que gana cada día más adeptos y una cadena logística global de valor que se contrae.

2. RESHORING:  Un modelo productivo en el cual, las cadenas logísticas globales vuelven a producir en origen. En esta hipótesis se plantea un escenario contrario al anterior,vivimos en un mundo en recesión y las barreras comerciales van en aumento. El reshoring surge como necesidad para reindustrializar las economías desarrolladas.

La industria manufacturera occidental empieza  a traer de vuelta a casa parte de sus trabajos.

3. NEARSHORING O ECONOMÍA DE LA PROXIMIDAD: Un modelo productivo que se deriva de su modelo predecesor, el offshoring.  Nearshoring, por extensión, es la prestación de estos servicios desde países cercanos al país contratante, generalmente compartiendo fronteras.

A raíz de las actuales circunstancias globales, el nearshoring se está convirtiendo sin duda, en la nueva apuesta de las empresas en países desarrollados, en la búsqueda de eficiencia y bajo costo. Y aquí es precisamente donde América Latina podría  resultar fortalecida.

En el caso de los EEUU, por ejemplo, las ventajas del nearshoring con LATAM son evidentes: comparte con América Latina husos horarios similares, la proximidad física permite que los clientes viajen y tengan reuniones cara a cara con sus proveedores, tienen mucha mayor afinidad cultural y de idioma, además de que la región tiene ya una plataforma de servicios de tecnología bastante madura, capaz de ofrecer calidad aún a bajo costo (por las diferencias cambiarias y el costo de la vida, principalmente). Los Gobiernos de la región también han comprendido la importancia del desarrollo tecnológico, por lo que en general han invertido para propulsar esta área. Señala Vicente Pardo, en su artículo denominado  Offshoring, reshoring y nearshoring: Tres hipótesis para un nuevo orden productivo global post-COVID19.

Un estudio reciente de IDC, la empresa global de inteligencia de mercado en el campo de la tecnología, concluye que “América Latina ofrece al mercado norteamericano una combinación única de proximidad geográfica y socios con capacidades desarrolladas en CRM-BPO, y con la madurez suficiente para dar servicios de calidad a sus clientes.” Entre los países con mayor potencialidad destacan México, Guatemala y El Salvador.

Sin embargo, la integración regional, la colaboración y el trabajo conjunto  entre las cadenas productivas permitirán que los beneficios se extiendan a lo largo del continente, beneficiando al resto de los países. 

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