El mango brasileño se marca como objetivo entrar en China e impulsar su mercado interno

El mercado del mango brasileño es muy activo y dinámico, con una gran dimensión internacional y está en constante búsqueda de nuevos mercados, para lo que hemos entrevistado a Tassio Lustoza Silva Gomes, Gerente Ejecutivo de VALEXPORT, Asociación de Productores y Exportadores de Productos Hortícolas y Derivados del Valle de São Francisco, quien explica los retos y desafíos a los que se enfrenta la industria del mango brasileño.

Tassio Lustoza Silva Gomes es Licenciado en Gestión de Recursos Humanos, con especialización en Comercio Exterior. Coordina los Programas de Exportación de Mango para Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, Chile y Sudáfrica.

El sector en cifras

El Licenciado Tassio explica que “en Brasil tenemos 67.000 hectáreas producidas junto a 1.4 millones de toneladas anuales, que da una productividad promedia de 20 toneladas por hectárea. De este total, solamente exportamos 250.000 toneladas, el resto se queda en el mercado interno”.

Primer plano de Tassio Lustoza Silva Gomes, Gerente Ejecutivo de VALEXPORT, Asociación de Productores y Exportadores de Productos Hortícolas y Derivados del Valle de São Francisco

Retos y Desafíos

En lo que concierne al capítulo de retos y desafíos, nuestro entrevistado comenta que “un desafío que tenemos es la concentración de cosecha de mango en determinados periodos, por ejemplo, en el segundo semestre, cuando se concentra mucho el mango y se complican los precios aquí en Brasil”.

“Tenemos otro gran reto que es difundir la tecnología entre los productores en general, porque los medianos y grandes están preparados, pero los pequeños no tanto, y queremos llevar tecnología más accesible a los productores”, apunta el Licenciado Tassio.

“Además, los costos de producción en Brasil son muy altos y esto es un gran reto para nuestro sector del mango”, resalta el Gerente Ejecutivo de VALEXPORT.

Fortalezas y Debilidades

Ya abordando el área de fortalezas y debilidades de la industria del mango brasileño, el Licenciado Tasio apunta que “en Nuestra región, en el Valle de San Francisco, nuestros frutos tienen una gran calidad reconocida internacionalmente, así como tenemos una tasa favorable de cambio para exportar, y la consecuencia del COVID 19, se está consumiendo más productos hortofrutícolas, y entre ellos, por supuesto el mango”.

En lo concerniente a la dimensión exterior, añade que “el 70% de nuestros mangos se destinan a la Unión Europea, principalmente para Holanda, Puerto de Rotterdam, España, Reino Unido, Portugal y Rusia, y el 30% restante, se destina a América del Norte y Sur, principalmente a Estados Unidos, Canadá, Argentina y Chile. Ya enviamos a Japón, Corea del Sur y Emiratos Árabes”.

Mercados de Rusia y Emiratos Árabes

Nuestro entrevistado destacado que Rusia y Emiratos Árabes son dos mercados importantísimos para el mango brasileño. En este sentido, comenta que “estos dos mercados son importantísimos para Brasil, pues producimos mango todo el año, y tenemos destinos muy variados, y Rusia es un mercado muy grande y podemos enviar mucho mango, y son dos países consumidores muy interesantes. Aunque hemos enviado cantidades reducidas y estamos continuamente en busca de nuevos mercados más accesibles para nuestros exportadores. Por ejemplo, estamos pensando en México es un país que produce mucho mango, pero hay periodos donde no tienen, y es un mercado que podemos actuar, y otros mercados cercanos, en lo que podemos trabajar, en América del Sur. Nos interesa Perú en este momento”.

Objetivo: El Mercado de China

El responsable gerencial ejecutivo de VALEXPORT destaca respecto a la apertura de nuevos mercados que “nos llama mucho la atención el mercado chino, pues es un mercado que tiene enorme interés para nuestros mangos.  Brasil logro éxito, con la actuación de ABRAFRUTAS, Asociación Nacional de Frutas de Brasil, en abrir este mercado para nuestro melón, estamos en una cola para oferta mangos a China, el segundo producto es la uva, y después está nuestro mango. Se puede demorar como mínimo cinco años”.

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